"Cada auto es especial, independientemente de su estado o modelo, porque atesora en su interior, historias y anécdotas propias. Son los destinatarios de atenciones y horas de desvelo de parte de sus dueños. Por eso, a la hora de retratarlos prefiero conocerlos personalmente, para captar su esencia, y que la obra terminada no sea un simple conjunto de líneas y color. A través del hiperrealismo, se destacan sus detalles, el brillo de los cromados, los reflejos que los convierten en ocasionales espejos del cielo, los árboles... Cuando los veo sobre el papel, luciendo elegantes, demostrando que el tiempo no pudo con ellos, siento que mi trabajo como retratista, está cumplido".
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